Comprando un Motorhome en EEUU 🚐🇺🇸 (parte 3)

Diciembre 2024

Los primeros kilómetros

En el post anterior les contamos cómo fue el proceso de compra de nuestra casita con ruedas. Después de meses de búsqueda, comparaciones, trámites y mucha ansiedad, finalmente llegó el día: el motorhome ya era nuestro. Y entonces apareció una nueva pregunta: 

📍 Nuestro primer objetivo todavía estaba lejos de Argentina. Había que volver desde Florida hasta Washington D.C., donde nos esperaban unos meses más de trabajo antes de comenzar el gran viaje.

🛣️ Ese recorrido sería nuestro período de prueba. Los primeros kilómetros para conocer el motorhome, acostumbrarnos a su tamaño, aprender a movernos con éste y empezar, de verdad, a vivir la experiencia de tener una casa con ruedas.

🚐 Pusimos la palanca en DRIVE, respiramos hondo… y arrancó una aventura que jamás vamos a olvidar.

Volviendo a casa con dos vehículos, un gato inquieto, problemas mecánicos y climáticos

El 26 de diciembre de 2025 emprendimos viaje desde Florida rumbo al norte, volviendo a casa. Contentos de tener nuestro motorhome, como les contamos en el posteo anterior. Lo anecdótico era que Emi iba con Batman, en el auto alquilado que teníamos que regresar en Washington D.C., y Fer en Etalis (nuestro motorhome). Sí, seguimos con el auto alquilado hasta Washington D.C., dado que, si NO comprábamos nuestro propio vehículo, volver los tres de Florida a casa hubiera sido ¡ca-rí-si-mo! (ya sea alquilando otro auto o por avión). Además, Emi todavía no podía manejar la nueva adquisición hasta estar oficialmente incluida en los papeles, una gestión que debíamos hacer al llegar a D.C. Moríamos de ganas de ir los tres juntos en la nueva casita con ruedas, pero así son las cosas.

Esa separación parece que enseguida afectó también a Batman, nuestro gato viajero. Al salir de viaje, no parecía muy contento en el auto alquilado con Emi: maullaba, se inquietaba y se notaba que no la estaba pasando bien. Así, en la primera parada de descanso decidimos que viajara con Fer, y ahí sí, volvió a estar tranquilo. Al parecer, él también quería disfrutar de Etalis usando sus asientos, sus lugares favoritos cuando da el sol.

Tardamos tres días en hacer 1300 km para llegar a casa y durante el trayecto nos pasaron varias cosas, para no perder la costumbre. El viaje fue intenso, pero siempre estuvimos motivados, a pesar de algunas anécdotas. Sabíamos que teníamos nuestro motorhome, con todos los papeles en regla, y eso nos llenaba de tranquilidad y felicidad.

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La primera noche en el motorhome la pasamos en un pequeño RV park sin electricidad, de modo que tuvimos que improvisar una oficina móvil y cargar nuestras computadoras desde el auto, para mandar unos mails importantes de trabajo. Mientras tanto, Fer inspeccionaba el funcionamiento del motorhome y Batman conocía los rincones de lo que será su nuevo hogar, aunque todavía no lo supiera.

El segundo día fue el más difícil. A mitad del camino, justo después de cargar combustible en una estación vieja y algo deteriorada, se prendió una luz en el tablero del motorhome: EL CHECK ENGINE. Ese tipo de cosas siempre acelera el corazón. Como es costumbre, llamamos a Kiko, quien nos recomendó poner un líquido limpiainyectores y ver cómo respondía el motor. Aunque la luz nunca se apagó, parecía que todo iba bien y seguimos viaje, nunca manejamos a más de 55 mph por las dudas.

Pero… poco después el cielo se oscureció y comenzó una tormenta terrible. Lluvia intensa, muy intensa, mucho viento y hasta una alerta de tornado en la zona, tanto en el celular como en la radio nos llegaban alarmas avisando del riesgo en el área . Frenamos en cuanto pudimos en un área de descanso, esperamos que pasara lo peor y seguimos con mucha precaución. Así, pudimos continuar el viaje sin mayores sustos, aunque con el cuerpo tenso y la cabeza llena de “¿y si fue un error haber comprado esto?”.

La segunda noche fue como la realidad de la mayoría de los viajeros, pasarla en un hipermercado, ese que empieza con W. No es lo más glamoroso, pero sí práctico, seguro y cómodo para una noche de paso. Eso nos permitió descansar y completar el último tramo sin mayores contratiempos. La luz en el tablero seguía prendida, pero ya contaremos más sobre eso en el siguiente posteo.

Seguido de un rico desayuno en familia, en nuestra nueva casa, seguimos ruta. Los kilómetros fueron muchos, pero más tranquilos de lo que venían siendo. Realmente las rutas estadounidenses están muy bien preparadas para los vehículos grandes y, a pesar de la lucecita, Etalis se comportó muy bien, al mando de Fer y en compañía de Batman. Emi siguió en el auto alquilado, a pesar de las ganas cada vez más crecientes de estar los tres juntos en viaje.

Finalmente llegamos a Washington D.C. Realmente fue loco haber entrado a la ciudad con nuestro nuevo motorhome pasando a través del Capitolio y el monumento a Washington, ese obelisco característico de la ciudad.

Estacionar un vehículo de estas características no es nada fácil en una ciudad como la capital de EEUU. Estacionar en la calle está prohibido, en nuestro edificio no permitían vehículos con estas dimensiones (21 pies de largo / 7 metros, 8 pies de ancho / 2,5 metros). Tuvimos que recurrir a los llamados “Storage”, esos lugares en donde la gente suele alquilar espacio para guardar sus pertenencias y en el cual varios también permiten guardar vehículos de diferentes tamaños.

Primero fuimos a “Extra Space Storage”, pero como el vehículo todavía no estaba registrado en la ciudad, no nos dejaron guardarlo allí. Luego fuimos a otro que se llamaba “Self Storage” y éste sí permitía guardarlo, el único requisito era que el vehículo estuviera a nombre de quien iba a ser el contacto con el storage y que contara con seguro. De esta manera Etalis consiguió un nuevo hogar por los siguientes 8 meses y nosotros la tranquilidad de que iba a quedar guardado en un lugar seguro. El costo de este servicio de storage era de aproximadamente 110 USD al mes. Ahhh… y algo que esta empresa permitía y era fundamental para nosotros, es que dejaba trabajar en mejorar y hacer mantenimiento del vehículo, siempre y cuando no se ensucie nada, ni se deje basura.

Pero no crean que con encontrarle un lugar donde dormir a Etalis ya estaba todo resuelto. Todavía quedaba un paso fundamental: registrarla oficialmente en Washington D.C. Y, como ya nos venía acostumbrando esta aventura, ese trámite tampoco iba a ser tan sencillo. Entre requisitos, idas y vueltas, un taller costoso y algunos contratiempos inesperados, el proceso terminó siendo toda una historia en sí misma. Pero eso se lo vamos a contar en el próximo post.

Pensando en comprar un vehículo en EEUU❓

Dudas sobre el proceso❓

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